jueves, 10 de abril de 2014

No te necesito...

Me he levantado con un "no te necesito" en las pestañas esta mañana, además de con los ojos hinchados de tanta tristeza y alguna legaña con tu nombre. Al ir al baño, he visto el pintalabios color carmín que tanto te gustaba comerme las noches de fiesta, los sábados. Me he girado y me ha sonreído esa colonia que impregnaba tu sudadera cada vez que me la ponía las tardes de domingo, después de ver una película abrazados en el sofá. Y para rematar he visto ese pintauñas,  del que me decías que eran tus arañazos favoritos. Todos me observaban, quizá esperando que me derrumbara y volviera a releer todos los mensajes de despedida que tengo guardados en el móvil, como el recuerdo que más fuerte muerde. Pero, ¿sabes? he cogido el pintalabios y me los he marcado intensos, he cogido la colonia y me he bañado en ella el cuerpo, he cogido el pintauñas y tras pintarlas, me las he afilado. 

He salido corriendo del baño, he abierto la puerta de la calle y he seguido corriendo. ¿Lo más triste? No iba a ninguna parte. Sólo huía de mil y un recuerdos que han dejado más cicatrices de las que debían. Yo pensaba que sólo las heridas dejaban marcan... ahora sé que también lo hacen algunos besos, de esos que resultan adictivos a cualquier hora del día, y más si es invierno. 

He corrido y he llegado tarde. He llegado tarde a ningún  sitio y ya no estabas. Nunca te ha gustado esperar y mucho menos a esta niñata que te escribe ahora -entre sonrisas, suspiros, lágrimas-. Siempre pensaste que yo no era suficiente, pero tenías un capricho. Yo siempre pensé que eras demasiado, y me mataba el miedo. Claro que me acojonaba que encontraras algún beso mucho más bonito que los míos, pero. Nunca pensé que los miedos se personificaran tan rápido. Ya sé que no soy de ese tipo de personas con las que cualquiera querría pasar su vida entera, pero parecían tan sinceras tus promesas...

Sólo quiero que sepas que, en realidad, deseo con todas mis fuerzas que ella sepa también buscarte las cosquillas en la zona norte de tu clavícula. Que sepa cómo de amargo te gusta el café. Que te recite tu rima favorita de Bécquer antes de hacer el amor. Que te difumine las pesadillas como lo solía hacer yo. Sólo espero que seas feliz, por muy hijo de puta que hayas sido. No hay rencor. Entiendo que a veces no aceptamos el amor que creemos merecer, sino que estamos tan solos que cualquier abrazo nos parece bonito. Hasta que nos damos cuenta de que envidiamos los brillos que van sellando los labios de las chicas de pelo largo, curvas infinitas y tacones altos. Algo de eso te debió pasar a ti...

Espero que ella esté a la altura de todos tus edificios. Ya sabes que yo siempre he tenido vértigo. Ahora, voy a tirarme de este edificio del "no te necesito"... que creo que ya me he convencido y puedo afrontar cualquier abismo sola -con más fuerzas de las que lo hice contigo-.

Clara I.

(Intentaré hacer borradores de éstos más a menudo, para no tener esto tan abandonado.)

3 comentarios:

  1. Hermoso que me has quitado las palabras.
    Y al mismo tiempo has dejado dudas.

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    1. Las dudas no siempre son malas -todo depende del tiempo que duren-. :)

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  2. crees que alguien con quien rompiste y se estuvo tirando a otra y luego volvio conmigo y se termino para siempre y esta con esa chica que se estuvo tirando ha podido dejar de quererme cuando estaba tan enamorado de mi?

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