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Mostrando entradas de junio, 2015

Háblame del frío, amor.

(Me voy a dar un tiempo desapareciendo de todo lo que tenga que ver con vivir conectada a mucha gente. Volveré pronto, supongo. Hasta entonces, cuidaos mucho. Que os sea leve o grave, según qué cosa. Un abrazo muy grande).

Háblame del frío, amor, que fuera de aquí se rozan los 40 grados, pero yo he vuelto a temblar cuando en el modo aleatorio ha vuelto a sonar tu canción favorita. Háblame del invierno y de la nieve que se acumula en los párpados cuando paseo por los rincones llenos de recuerdos, que me cuentan que tú y yo ya no nos besamos. Háblame del viento y de cómo despeina de madrugada, ahora que no eres tú quien me levanta la falda. Háblame de la lluvia y de cómo cala, dime que es la mejor forma de esconder las lágrimas si no llevas paraguas. Háblame de otra estación que no sea la de autobuses, a ver si consigo decir "adiós" a esta angustia existencial que siento, al asomarme al vacío que me has dejado en el pecho.
Es cierto que fuimos cenizas, sin haber sido nunca fuego…

Carta al culpable de todo esto...

Carta al culpable de todo esto... Hace tanto que te espero, que el reloj se ha caducado y ahora ya no marca el tiempo, sino una vida sin ti. Hace casi ya un año que te vi sonreír por última vez, una tarde de domingo, cuando empezó a ser invierno en mitad del verano. Nos despedimos con dos besos y un "hasta luego", notando impactarme mil balas por cada paso que dabas y te alejabas de mí. Sabiendo que lo más probable era que no volviésemos a vernos, sin haber sido capaz de demostrarte que lo habría dado todo por ti, incluso habría ordenado este desastre (al que, desde entonces, no me atrevo a llamar vida). Supongo que ocurrió todo eso porque tenía que pasar así... Me cuesta aceptar que no habrá más llamadas, ni mensajes; que no me llevarás en moto a ninguna parte; que no leeremos a Neruda desnudos; que no desatarás los nudos que me impidan gritar; que ninguna de tus poesías llevará mi nombre; que no viajaremos recorriendo el mundo; que nunca te presentaré a mis padres; que ja…