domingo, 26 de abril de 2015

Has abierto la herida...

Has abierto la herida y ahora no paran de entrar los recuerdos a instalarse donde un día ya dolieron. Tienen el sitio guardado, porque no he sido capaz de reemplazarlo con nada más. Por mucho que digan que un clavo saca a otro clavo, yo eso lo veo la forma más absurda de crucificarte a una sonrisa.
Hace tiempo que vivo por no morir y que es justo viviendo, cuando más muero. Hace tiempo que te espero; el mismo que hace que sé que nunca vas a volver. Llegas tarde a partirme el pecho, que es en lo único en lo que estás. En el resto de cosas, la soledad -con complejo de tormenta- cala hasta los huesos y yo no tengo paraguas.
Últimamente no sé si el vaso está medio vacío o una gota lo está a punto de colmar. Sea como sea, acabaré ahogándome si alguien no me saca todas estas ganas de gritar, que están sujetas en forma de nudo a mi garganta. Sea como sea, no voy a poder parar de sangrar si no me lames las heridas. Y tú, joder, no haces más que abrirlas.

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